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Por qué las sodas o refrescos son peores que el alcohol para el hígado

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A estas alturas todos sabemos del importante trabajo que hace el hígado todos los días. Tal vez un poco intuitivamente tenemos claro que el hígado es el responsable de filtrar las toxinas del cuerpo, produce colesterol y proteínas especiales que permiten enviar grasas por todo el cuerpo. Además, es el responsable de secretar la bilis y regula la mayor parte de los químicos de la sangre. De tal modo que es esencial tomar las medidas necesarias para mantenerlo saludable, la realidad es que existen muchos hábitos cotidianos que se relacionan con el daño hepático y en la mayoría de los casos lo primero que nos viene a la mente es el alcohol.

Sin embargo, una nueva investigación revela que una categoría de bebidas completamente diferente es la que comúnmente daña el hígado: las bebidas azucaradas, además se encontró una estrecha relación con el hígado graso no alcohólico ¿Lo peor de todo? A diferencia del alcohol, no existe una edad mínima requerida para el consumo de este tipo de bebidas.

Recientemente investigadores médicos y de salud pública de Boston se dieron a la tarea de analizar por qué las bebidas endulzadas tienen peores efectos en el hígado (que inclusive el alcohol). El estudio del corazón de Framingham, comenzó en la región de Boston en 1948 y con el paso de los años ha tenido una influencia importante y continua en la educación del público. Se ha enfocado en hablar sobre cómo las decisiones de estilo de vida (como fumar y la dieta) pueden afectar significativamente la salud y la longevidad.

Si bien este estudio tiene bastantes años de trayectoria, actualmente los investigadores médicos y de salud pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston (con el apoyo de la Escuela de Medicina de Harvard) han publicado una actualización interesante en Gastroenterología Clínica y Hepatología. Este trabajo de investigación, estuvo basado en la fase actual del Estudio del Corazón de Framingham.

Enfermedad del hígado graso no alcohólico:
Como parte del estudio, los participantes informaron la frecuencia con la que bebían bebidas azucaradas y refrescos. Y los investigadores con estos datos se dieron a la tarea de comparar estos autoinformes con la incidencia de la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Según información del Instituto Nacional de Salud (NIH), es una condición en la que el exceso de grasa se almacena en el hígado. Se cuenta con información liberada por Clínica Mayo, en la cual sugiere que la enfermedad del hígado graso no alcohólico afecta a uno de cada cuatro estadounidenses y los casos a nivel mundial van en incremento.

Como dato al margen: la enfermedad del hígado graso es una afección reversible, que de acuerdo con los especialistas se presenta cuando entre el 5 y 10% del peso total del hígado es grasa. Entre los aspectos más relevantes de dicha enfermedad, se encuentra su estrecha relación con el estilo de vida y la calidad de la dieta. Y con base en ello tiene una conexión con hábitos como un alto consumo de alimentos procesados, alcohol, mucho estrés, mala calidad de sueño y una vida sedentaria. Hoy sabemos que las bebidas endulzadas juegan un papel muy relevante.

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